martes, 4 de octubre de 2011

Día 6, Tifón Rouke

La verdad es que de este sexto día no hay gran cosa que contar, al menos en lo que se refiere a lugares de interés o museos que visitar como en entradas anteriores.

Tal y como vimos el día anterior al llegar al hostal en el cartel del ascensor, el 21 de septiembre un tifón iba a llegar a Japón, e incluso pasaría cerca de Tokyo. Se habían suspendido las clases y hasta se habían paralizado algunas fábricas por temor a lo que pudiera pasar debido a los fuertes vientos que se preveían, así que nos recomendaron no salir del hostal mientras durase la tormenta, cuyos vientos más fuertes, al menos en Tokyo, se esperaban a eso de las 19:00 horas.

Se trataba del tifón número 15 de la temporada (Tifón Rouke, o Tifón Karaoke si tenemos en cuenta lo de la noche anterior), y ya había obligado a evacuar a cerca de 1,3 millones de personas en el noroeste del país, donde además habían muerto 7 personas y 5 más habían desaparecido debido a las fuertes lluvias y a la crecida descontrolada de los ríos.



Nosotros, viendo lo que se nos venía encima, decidimos recuperar fuerzas y aprovechamos para levantarnos más tarde de lo habitual, hacia las 12 del mediodía. Desayunamos tranquilamente en la zona común del hostal mientras veíamos por la ventana cómo cada vez llovía con más fuerza y cómo los vientos cada vez se hacían más fuertes, hasta llegar a los 110 km/h. A decir verdad, nuestra opinión es que tampoco fue para tanto. No dudamos de que en otras zonas del país la situación fuese mucho peor que la que vivimos nosotros, pero cada invierno hay en San Sebastián (y otras ciudades de España) hay 2 o 3 temporales que traen vientos de más de 100 km/h y no es para tanto.

Lo que no es tan habitual en nuestra ciudad es lo que pasó a media tarde mientras estábamos sentados, esperando a que pasase la tormenta, en los sofás del noveno piso del hostal. La situación era la siguiente: Ibon y Gorka sentados en un sofá y en el de enfrente, Pablo tumbado. Algunas personas viendo en la tele un programa un tanto sádico, del estilo de “Impacto TV”, y la puerta del baño dando fuertes golpes a causa del viento que se colaba entre las ventanas. Parecía como si tuviesen a un león atrapado ahí dentro. De repente, en la tele comienza a sonar el sonido del minuto 0:13 del siguiente video que esta debajo de estas líneas. Resulta que justo antes de que se produzca un seísmo, las televisiones y los móviles emiten un sonido con el fin de que la población sepa lo que va a ocurrir unos segundos después, de tal forma que puedan ponerse a salvo.


A continuación, los sofás comenzaron a tambalearse suavemente de un lado a otro. La verdad es que Pablo y yo (Gorka) no teníamos ni idea de que significaba aquel sonido, y si no llega a ser porque Ibon dijo que a ver si aquello no estaba siendo un terremoto, yo habría seguido pensando que Ibon estaba moviendo la pierna y que aquello era lo que causaba el movimiento del sofá. Con esto podéis deducir que el seísmo no fue muy fuerte, pero en cualquier caso, no dejó de ser una experiencia curiosa. Afortunadamente no fue a más, pero no quiero imaginar nuestras caras de pánico si en algún momento el temblor hubiese aumentado haciendo que algún mueble se cayera o que hubiésemos salido despedidos hacia alguna pared de la habitación.

La tormenta siguió hasta pasadas las 20:00, pero después dejó de llover, el viento bajó su velocidad y la temperatura subió bastante, lo que hizo que las calles se secaran enseguida. Fue entonces cuando aprovechamos para salir a la calle a comprar algo para cenar y para desayunar el siguiente día. Volvimos al hostal con la cena, cenamos y nos fuimos pronto a la cama para así poder aprovechar al máximo el séptimo día, ya que estaba anunciado buen tiempo y calor.

Árbol caído en Shibuya a causa del tifón

En resumen, que el tifón “Karaoke” tampoco nos vino tan mal, ya que dentro de lo malo, pudimos descansar un día entero para así coger fuerzas para la segunda mitad de nuestras vacaciones.

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